Trabajo sobre la Inmigración Argentina – 6to grado-

 

“Trabajo sobre la Inmigración en la Argentina”

6to grado

Maestra: Virginia González

Armado del artículo y redacción: Directora Daniela Regueira

Primera Propuesta

Los alumnos y las alumnas de 6to grado están abordando el tema de la Inmigración… Luego de ver videos, leer textos sobre el tema y ubicar en una línea de tiempo al movimiento inmigratorio de la Argentina, en una de las clases por  zoom  jugaron  a descubrir las posibilidades que tenían los inmigrantes a comienzos del siglo XX al llegar a nuestro país. Antonieta, la protagonista del relato leído por la maestra, fue pasando del Hotel de Inmigrantes al campo y de allí nuevamente a Buenos Aires según las elecciones que el juego les permitía hacer a los alumnos/as.  La consigna de trabajo posterior fue la de elegir otras alternativas de vida para nuestro personaje. “¿Qué hubiera pasado si se quedaba en Buenos Aires desde un principio?” “¿En dónde hubiera vivido?” “¿En qué hubiera trabajado?” “¿Y su hermano?”… “Dejen volar su imaginación… pero utilicen datos certeros, es decir, investiguen sobre conventillos, costumbres de la época, trabajos disponibles en aquel momento en la ciudad, etc. Los que se animan, pueden compartir por la plataforma sus producciones…”   Aquí, algunas de ellas…

              Historia de una Inmigrante “

                               Por Kiara de Marco

 Cuando salieron del Hotel de Inmigrantes, Antonieta y su hermano decidieron quedarse en la ciudad.  Durante los primeros días del desalojamiento del hotel, su hermano consiguió un trabajo en una fábrica como jornalero y con el dinero que ganó pudieron alquilar alojamiento en un conventillo. En aquella época un conventillo era una casa grande y antigua, con varias habitaciones o viviendas, donde vivían numerosas personas de escasos recursos económicos.

Después de una semana en este conventillo, Antonieta consiguió un trabajo en una fábrica textil. Al paso de los días se iban acostumbrando a la ciudad, aunque donde ellos trabajaban el trato no era el mejor.

Un día Antonieta conoció a un chico que trabajaba allí llamado Ernesto que era nativo de Francia, y se enamoró profundamente de él. Al cabo de un mes se casaron. Con el tiempo, compraron una casa y tuvieron cuatro hijos.

En cambio su hermano, después de un año regresó a su país natal y se casó con una mujer llamada Amelia.

 

            Historia de una inmigrante”

                                      por Martín Estrada

Antonieta y su hermano llegaron en 1890 a Buenos Aires. Fueron a vivir a un conventillo en la Boca.

Durante los primeros meses alquilaron una pieza que era de chapa, luego con mucho esfuerzo construyeron una pieza de material, que hoy sigue en pie y es el consultorio odontológico del hijo de Antonieta.

Antonia fue a trabajar a un taller de costurera. Su hermano trabajó de albañil en la construcción del correo. Lo eligieron a dedo, como se hacía en ese momento. Se agolpaban todos los inmigrantes en la puerta de la construcción y el encargado señalaba “vos, vos y vos”.

Ellos vivieron muy pobremente.    

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                       “Historia de una inmigrante”

                                      por Avril Souto  

   Antonieta y su hermano, llegaron a la Argentina, en busca de una mejor vida, dejando atrás a Italia, ya que si se quedaban allí no iban a poder sobrevivir a la pobreza y su hermano sería llamado para el ejército, dejándola sola a Antonieta. Por esa razón decidieron venir a Argentina. Se dieron cuenta de que tendrían más posibilidades de que les vaya mejor, su hermano se iría a trabajar al campo en provincias como Mendoza o Córdoba y ella se quedaba en Buenos Aires trabajando como costurera o sirvienta de alguna familia adinerada, esos eran trabajos muy comunes entre mujeres inmigrantes.

   Estuvieron unos días en el hotel El Inmigrante antes de partir a sus destinos. Pero no querían separarse, porque les daba miedo estar solos en un país desconocido, y sin saber el idioma, pero aún así, tuvieron que hacerlo. Ella consiguió trabajo como costurera en San Telmo y su hermano tuvo que partir rumbo a Mendoza y junto con otros italianos consiguieron trabajo en un viñedo. Las condiciones no eran buenas, eran jornadas largas de 12 horas y muy mal pago y su vivienda muy precaria.

    Ambos tenían muy malas condiciones de trabajo. Antonieta vivía en un conventillo de la calle Defensa 1100 en el barrio de San Telmo con un grupo de familias italianas. En una oportunidad, Antonieta, camino al trabajo, se encontró con una mujer de alto nivel económico, que le ofreció trabajo como niñera de sus tres hijos y Antonieta aceptó.  Ahorró dinero y le envió una carta a su hermano, diciendo que ahí donde ella estaba, necesitaban una persona para cuidar los caballos y los establos pero tenía que ser una persona de mucha confianza, por eso es que si él aceptaba, le enviaría dinero para el pasaje a Buenos Aires.

   El hermano aceptó debido a que sus condiciones seguían siendo muy malas y un mes después ya estaba trabajando en Buenos Aires.

    En una de las fiestas que eran habituales en esa familia, Antonieta conoció a un caballero de buena posición económica, se enamoraron y al cabo de un tiempo se casaron. Antonieta llevó a su hermano a vivir con ellos, hasta que él también armó su familia con una joven empleada de la misma casa en donde trabajaban. Ella era italiana también, pero no habían venido en el mismo barco, ni en el mismo tiempo, se conocieron ahí. 

   Cuando Antonieta tuvo a su segundo hijo, su esposo enfermó y al cabo de unos pocos meses falleció, quedando sola con sus dos hijos muy pequeños.

   Antonieta decidió tener su propio emprendimiento y con la ayuda económica que le había dejado su esposo, fue que pudo tener su propio negocio de panadería. Fue así que Antonieta lleva adelante la panadería con la ayuda de su hermano quien era el que sabía cómo hacer exquisiteces y los más ricos panes.

   Antonieta además de ocuparse de la panadería, era muy buena madre.  Aún en la panadería, que es atendida por sus tataranietos, se pueden ver cuadros de los dos hermanos llegados a Buenos Aires y una historia llena de esfuerzo y amor.

 

“Historia de una inmigrante”

                    por Ana Galizky

Antonieta y su hermano deciden quedarse en la ciudad y consiguen trabajo. Él de obrero de

frigorífico y ella como personal para tareas del hogar.

Antonieta trabajaba mucho y quería mucho a esa familia, pero en un momento pensó, que ella quería progresar, y si seguía trabajando ahí no iba a hacerlo.

Después de una semana de pensarlo renunció, se fue a buscar trabajo, y lo consiguió muy rápido

como empleada de un taller industrial en donde conoció a su esposo. Con él se compraron una casa y después de unos años tuvieron hijos. Cuando los tuvieron decidieron que su esposo seguiría  trabajando en la fábrica y ella sería ama de casa para poder cuidar a sus hijos. Pero en un   momento, a su esposo le dejaron de pagar bien y ella tuvo que volver a trabajar en la fábrica.

Ella odiaba ese trabajo pero tuvo que hacerlo sí o sí. Trabajaban mucho tiempo y llegaban a su casa y se iban a dormir directamente; pero un día tuvieron que vender la casa porque no les alcanzaba la plata e irse a vivir a un conventillo.

Ya ahí Antonieta se quedaba con sus hijos mientras su marido iba a trabajar.

Mientras tanto su hermano ya se había casado y seguía trabajando de obrero de frigorífico, mientras que su mujer trabajaba de modista. Ellos no habían tenido hijos.

Antonieta, su marido y sus hijos después de unos años, pudieron volver a tener una casa propia para que Antonieta se quedara ahí con sus hijos de nuevo.

                         

 

 

“Trabajo sobre la Inmigración en la Argentina”

6to grado

Maestra: Virginia González

Armado del artículo y redacción: Directora Daniela Regueira

Segunda  Propuesta

  Continuando con el trabajo realizado sobre la inmigración en la Argentina, se invitó a los alumnos y alumnas a investigar en sus historias familiares acerca del origen de sus ancestros.  Esta propuesta rescata y revaloriza la historia de esfuerzo y trabajo que han vivido muchos de nuestros antecesores, de quienes heredamos no sólo los genes, sino parte de su cultura cristalizada en platos típicos, música y recuerdos que van pasando de generación en generación…. 

  Una emotiva manera de abordar y estudiar la historia del país a partir de las historias personales.

  Agradecemos a las familias cada uno de los recuerdos compartidos.  Aquí les dejamos algunos de ellos…

 

Historia de Jeremías De Fino

De parte de mi mamá … familia Paladini – Penkala

 El abuelo paterno de mi mamá, Casimiro Paladini, llegó a Bs As el 21 de Noviembre de 1906 en el barco “Campana” procedente de Génova. Tenía 16 años y había nacido en San Pietro a Vico, Lucca, provincia de Florencia (Italia). Cuando llegó a Argentina se radicó en un pueblo llamado Coronel Bogado cerca de la ciudad de Rosario. Fue trabajador rural, luego se asoció con un paisano y se dedicó a cultivar papas.  Al poco tiempo se casó con la hija de su socio, Clementina Romanini (abuela de mi mamá) que era argentina y ella se dedicó a ser ama de casa. Tuvieron 5 hijos. Un primo suyo, Juan Paladini , fundó el actual frigorífico PALADINI. 

El abuelo materno de mi mamá era argentino descendiente de polacos, su familia llegó al país escapando de los nazis. Paco Penkala fue maquinista de trenes, que en esa época era un trabajo muy importante. Se casó con Ana María Viola que era argentina descendiente de italianos; ella se dedicó a ser ama de casa. Tuvieron 5 hijos. Vivian en un pueblo llamado Villa Diego, ubicado en el Gran Rosario. 

Mis abuelos maternos, Elvio y Gladis, vinieron a vivir a Bs. As. en 1971 cuando mi mamá, Erika tenía 1 año y  tuvieron 2 hijos más. Antes ya había venido a vivir a Bs. As. un hermano de Elvio que les prestó una casa para que puedan instalarse por un tiempo en el barrio de Villa Crespo. Mi abuelo Elvio trabajó en Masalin Particulares fabricando cigarrillos y mi abuela Gladis fue ama de casa, modista y vendió ropa.

                                                                                                            Jeremías De Fino

 

                                  

 

Historia de Manuel Vergara Meije

Mi bisabuelo Ramón nació en España, en un pueblo llamado Brues. Él tenía 5 hermanos y como eran muchos y el pueblo chico, no había trabajo para todos; entonces mi bisabuelo y su hermana inmigraron a Argentina en 1930.

                                                     Manuel Vergara Meije

 

                                                             

 

Historia de Máximo Gales Rodrìguez 

En la imagen de la pareja con la nena, están mis bis abuelos Rebeca de Rusia y Máximo de Alemania, la nena era mi Bobe. En la imagen en la que hay sólo una mujer, está mi tatarabuela italiana ADELINA. Por último, la imagen del dibujo hecho en lápiz, es el retrato de mi bisabuelo Máximo realizado por pintor argentino Marcos Fainstein (amigo de la familia)

                                                 Máximo Gales Rodríguez

 

 

           

 

Historia de Ignacio Graciano

La señora más grande de la foto es la bisabuela de mi abuela materna Adriana. Se llamaba Clelia y fue una inmigrante española que nació en el barco mientras viajaban hacia Argentina. Mi abuela Adriana lleva por segundo nombre Clelia, en honor a ella. El nene rubio de la derecha es el papá de mi abuela Adriana cuando era chiquito.

 

Estos son los abuelos maternos de mi abuela materna Lilia (argentina). Su abuelo nació en Rusia, pero fue circunstancial porque toda la familia era de origen alemán, al igual que sus costumbres. Mi abuela Lilia habló sólo alemán hasta los 5 años. Y hasta los 12 años fue de religión protestante. Después se pasó al catolicismo cuando la adoptó una familia de costumbres italianas.


 

El del medio es mi abuelo paterno Jorge (argentino). Pero sus dos abuelos paternos eran italianos. Los apellidos se parecen, pero se escriben diferente. 

Historia de Gabriel Pèrez Kaprielan

  Yo les comparto fotos de mis tatarabuelos (Consuelo y José) que vinieron de España y de mi bisabuelo Setrak que vino de Armenia. Muchas de las otras fotos están en lo de mi abuela por eso, con la cuarentena,  no puedo buscarlas. Les muestro algunas tradiciones que todavía conservamos como una comida típica llamada MANTI (pequeños raviolitos) y mi nombre escrito en armenio.  También escuchamos y bailamos la música.

                                                                 Gabriel Pérez Kaprielan

 

    

Tatarabuela Consuelo                                           Tatarabuelo Josè

 

 

               

Bisabuelo Setrak                                                       Manti

Gabriel en armenio