Día de la Tradición!!!
Salas de 4 y 5 años
¿Cómo vivimos este espacio? Lleno de risas, descubrimientos y momentos inolvidables. Para empezar, comenzamos explorando los pasos básicos que forman una danza tradicional, en este caso la chacarera. Jugamos con el ritmo, escuchamos la música y observamos cómo se mueve el cuerpo cuando esta suena. Después fuimos incorporando pasos simples: la vuelta, el zapateo, el zarandeo… De a poco, esos movimientos empezaron a unirse y construimos juntos una coreografía. Cada ensayo fue un nuevo desafío: coordinar, esperar al compañero, animarse, recordar la secuencia…
Pero también fue un espacio para fortalecer la confianza, el trabajo en equipo y el disfrute.
Ver a los chicos y chicas bailar es mucho más que ver una coreografía: es ver el proceso, el esfuerzo y la alegría con la que vivieron esta experiencia.
Bailar no fue solo aprender pasos; fue poner el cuerpo, el corazón y la mirada en el otro. Fue descubrir que, cuando compartimos, creamos algo más lindo que lo que podríamos hacer solos.
Explorando en la riqueza de nuestro folklore, llegamos a otra danza llena de ternura: la zamba. Si en la chacarera el cuerpo se mueve con energía, en la zamba aparece la delicadeza, la mirada, la conexión con el otro. Introdujimos un nuevo elemento: el pañuelo. Al principio fue un desafío: aprender a sostenerlo,
moverlo con suavidad, acompañar el ritmo con las manos sin perder la coordinación del cuerpo.
De a poquito, los movimientos se volvieron más seguros y la música empezó a guiarnos. Y así, paso a paso, aprendimos que la zamba no se acelera, no se apura: se siente
Con práctica, risas, y mucha concentración, llegó el momento en que el pañuelo dejó de ser un objeto… y pasó a formar parte de la danza. Hoy no ven un simple movimiento: van a ver gestos que hablan, miradas que se buscan y un encuentro que se construye entre pares.
Les compartimos un pedacito de todo el camino recorrido con nuestras danzas…
Seño Martina
